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Reseña de The Big Bang Theory 12×01: La luna de miel de Amy y Sheldon no salió como lo planearon | Glamour


The Big Bang Theory comenzó su última temporada este lunes 24 de septiembre con la luna de miel de Amy y Sheldon en Legoland y la ciudad de New York. Desde los huevos con tocino hechos con fichas hasta las batas y varitas de Harry Potter, la experiencia debió ser un sueño hecho realidad para los recién casados, Sin embargo, no fue así.

Las cosas comenzaron bien, a pesar de todo. El episodio titulado “The Conjugal Configuration” llevó a los fans del Shamy a ver como Sheldon despertaba a la novia y la llamaba dulcemente “esposa” (si todavía le parece extrañanmente surrealista ver a Sheldon usando un anillo de bodas, únase al club). Nos enteramos de que los dos han consumado el matrimonio en una suite de un hotel con vista a la entrada de Legoland y Sheldon ha pedido servicio a la habitación con comida hecha de fichas de Lego. Es hermoso hasta que todo sale mal.

Al día siguiente, Sheldon y Amy se hospedan en un nuevo hotel, en New York, donde irán a una obra teatral de Harry Potter y harán un recorrido por los lugares donde vivió Nikola Tesla. Sheldon le dice al botones que estarán muy ocupados explorando la ciudad y teniendo coito, lo que molesta a Amy. Sorprendentemente, la frustración de Amy tiene menos que ver conque Sheldon haga pública su vida privada y más con el hecho de que quiera tener sexo de nuevo. “¿En serio, Sheldon, quieres hacerlo de nuevo?”, pregunta. “No te hagas la sorprendida”, reponde él. “Está en el programa”.

Más tarde, Amy vuelve a enojarse con Sheldon después de que este haga una escena en la obra, dando voces de alerta desde la audiencia. Y cuando regresan al hotel, Sheldon sugiere tener coito. “Es un poco tarde”, dice, “pero reservé el resto de la noche para las relaciones conyugales”. Amy está cansada y pide hacerlo después, pero ello no encaja con el horario de Shedon. Si no tienen sexo esa noche, dice él, no la tendrán hasta el jueves a las 6. “Y tendrá que ser rápida y sin complicaciones, pues tenemos reservaciones en Benihana”.

Por supuesto, Amy no está obligada a tener ningún contacto físico si ella no quiere, o sea, ser la marioneta del horario de su esposo para hacer el amor. En el pasado, Sheldon había sido receptivo cuando Amy expresa su frustración, pero esta vez, en lugar de explicar el por qué la espontaneidad es tan importante para ella, Amy bromea diciendo: “¿Sería tan malo mezclas las cosas”. Sheldon está sorprendido por esto: “¡¿Mezclar las cosas?! ¿Te crees Betty Crocker?”, se va a duchar, mientras Amy se siente decepcionada y derrotada.

Al día siguiente, durante la gira de Tesla, Amy sigue molesta. Sheldon cree que está irritable, pero Amy le dice que no. Sheldon deduce que debe estar sexualmente frustrada. “Si cumplieras con el horario coital, tu cerebro estaría flotando en una nube de oxitocina ahora mismo”, dice. Esto pone a Amy al borde los nervios. Ella le dice que necesita alejarse de él, dejándolo completamente confundido. “Me casé hace poco”, dice, dirigiéndose al grupo de fans de Tesla. “¿Me quedo aquí o la sigo? Digan algo útil”.

Cuando Sheldon finalmente encuentra a Amy, la pareja finalmente hace lo que debió hacer 24 horas antes: comunicarse y decir como se sienten. “Te das cuenta de que no soy un persona particularmente normal”, dice él. “Quiero ser un buen marido para ti y la intimidad es parte de eso. Me preocupa que si no programo nuestras actividades en el dormidorio, me olvide de ellos, tú te enfriarás y te alejarás y buscarás consuelo en los brazos de algún estibador musculoso”.

Amy le dice a Sheldon que nunca podría estar con nadie más que con él; está bien si el quiere hacer todos los horarios del mundo, pero tal vez no debería contarle a ella sobre eso. Sheldon está de acuerdo y le dice que creará un algoritmo que generará un horario seudo-aleatorio. “¿Y sabes por qué no será un verdadero horario al azar?”, pregunta Sheldon. “Porque la generación de números aleatorios verdaderos sigue siendo un problema sin resolver en la informática”, responde Amy.

Por supuesto, esta brillantez matemática/científica de Amy toca a Sheldon —y lo hace querer tener sexo espontáneo. “¿Adónde vamos?”, pregunta ella, cuando la saca del banco de parque. “A la habitación del hotel”, responde. “Y cuando lleguemos allí, voy a necesitar que me lo digas de nuevo, pero esta vez desnuda”.

Esta reseña apareció en la versión digital de la revista Glamour, como: Amy and Sheldon’s Honeymoon Doesn’t Go As Planned on ‘The Big Bang Theory’, por Jessica Radloff, en inglés. Nosotros la hemos traducido lo mejor que podemos para ponerla al alcance del fandom en español.



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