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Comedias exitosas echadas a perder por el dinero, y algo más


comedias echadas a perder

La noticia del entrampamiento de las negociaciones por la renovación del elenco de The Big Bang Theory me ha hecho pensar en todas esas series que han tenido problemas detrás de cámaras, al punto de provocar su cancelación inmediata o una lenta agonía.

Una rubia ambición

Tres son multitud (1976-1984) era una fresca, diferente y muy divertida sitcom protagonizada por John Ritter quien interpretaba a Jack Tripper, en el papel que lo lanzó a la fama. Joyce DeWitt hacía de la lógica y racional Janet Wood y Suzanne Sommers a la hilarante exageración de la rubia tonta Chrissy Snow. Precisamente Snow provocó el escándalo cuando se negó a renovar si CBS no le aumentaba el sueldo de 30,000 dólares a 150,000 por episodio.

Mal asesorada por su marido utilizó mil tretas para no ir a las grabaciones (tenía contrato vigente mientras negociaba). El personaje era tan popular que CBS soportó todo lo que pudo esperando que recapacitara. Así que esa fatídica quinta temporada mandaron a Chrissy de viaje y solo aparecía al final de cada episodio, sola y hablando por teléfono con sus compañeros de cuarto. Nunca más grabó escenas junto a otros miembros del elenco, que por lo demás estaban enojadísimos con ella.

CBS se cansó y finalmente la despidió. Aunque la serie continuó sin Snow, nunca se recuperó al no encontrar una sustituta a su altura y la serie languideció hasta su cancelación.

No siempre es dinero…

Si bien en el caso de Tres son multitud, y ahora, The Big Bang Theory todo se reduce a dinero, este no es el único motivo para que una serie peligre.

Sin ir muy lejos tenemos el caso de Two and a Half Men, serie que tenía a Charlie Shee como la clave de su éxito. Sheen ganaba una salvajada de dinero, Chuck Lorre y la cadena muchísimo más. Todos contentos hasta que las adicciones y prepotencia de Sheen acabaron con la paciencia de Lorre quien terminó de despedirlo en medio de un tremendo escándalo.

La próxima será la última temporada de la serie, pero hay quienes dicen que debió terminar hace mucho porque no es ni la sombra de lo que fue.

…Pero es el punto de partida

Otro ejemplo que mezcla varios factores podemos encontrarlo en la serie Sam & Cat un spin-off de iCarly y Victorius, dos exitosas series de la cadena Nickelodeon. La nueva serie podía ofrecerle a sus actrices protagónicas Ariana Grande y Jennette McCurdy muchos años de un trabajo cómodo y bien remunerado ya que ambas actrices son muy populares entre los seguidores de la cadena.

Lamentablente, Grande y McCurdy nunca supieron llevarse bien. Y parece que todo comenzó… sí, adivinaron, por dinero. McCurdy exigía un aumento salarial, molesta porque su compañera protagónica ganara más que ella. A estas alturas está claro que no sólo no lo consiguió, sino que se ha quedado sin empleo porque la serie fue cancelada apenas en su primera temporada.

Aunque prometedora, Nickelodeon no pudo tolerar la tensión entre las actrices y otros escándalos bastante incómodos para la cadena. El colofón de esta historia lo dió Ariadna Grande, que al enterarse de la cancelación de la serie, publicó una carta abierta agradeciendo a los fans y la cadena de televisión, creo que hasta a los camarógrafos, oficinistas y vecinos agradeció. A todos, menos a su compañera de reparto a la cual ni mencionó. A buen entendedor.

Que se imponga el sentido común

Si algo aprendemos de las historias que cito es que la ambición, la soberbia y la envidia, en una frase, creerse indispensable, es fatal para que un elenco se lleve bien y trasmita buenas sensaciones.

Y creo que los fans no ayudan cuando se obsesionan demasiado con ciertos miembros del elenco y con la serie en general. Eso es precisamente lo que hace que muchos de ellos se consideren intocables o indispensables. Aunque lo sean, el creérselo es el problema.

La idea de este artículo no es anunciar ni anticipar el final de The Big Bang Theory, nada que ver. Si bien les confieso que algo preocupado sí que me ha dejado todo lo que he leido.

El sentido común me dice que las negociaciones, por muy estancadas que estén, terminarán en un acuerdo. No creo que ninguna de las partes quiera matar a la gallina de los huevos de oro.

Aunque también dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos.



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